El trekking propiamente dicho termina en la cascada Huay Mae Sai, donde la mujer del guía nos prepara una comida cocinada en vainas de bambú (pelín sosa, eso sí). Después de comer, visitamos su aldea y el campo de elefantes de la tribu Karen. Éste, aunque era gratuito, nos dejó una sensación agridulce, ya que todos los animales se encontraban encadenados. Finalizamos la excursión visitando el Wat Huay Plakang, un templo con un buda gigante que se puede visitar en ascensor (40 bats).
De vuelta en Chiang Rai, intentamos cenar en un restaurante que nos habían recomendado, pero estaba cerrado. Intentamos localizar alguna otra opción con Google Maps, pero no localiza nada bien, al menos en Chiang Rai. Acabamos en el Night Bazaar, junto a la estación, donde tomamos el típico Hot Pot (150 bats) y unos ¡torreznos! Por otros 150. Esta, además, puede ser la última oportunidad para hacer compras en Tailandia.


