Para entrar a Camboya es necesario visado, aunque todos los trámites se pueden hacer previamente a través de internet, para acelerar la entrada en el país. El visado tiene un coste de 36$ para 1 mes. Al igual que en Estambul, Siem Reap tiene también un nuevo aeropuerto a unos 50 kilómetros de la ciudad. Los precios de un taxi son fijos, 35$ (no es necesario regatear), y el autobús cuesta 8$ por persona. Nosotros llegamos a un acuerdo con el taxista para que nos lleve por los templos y nos devuelva al aeropuerto por 130$, pero posiblemente se podría haber sacado más barato. También nos lleva a comprar una SIM camboyana (10$, no le saqué demasiado partido, aunque sí que permitía compartir la internet) y a cambiar algo de dinero (1$ = 4000 rials) aunque, si llevas dólares, es innecesario, ya que los aceptan en todas partes.
Dentro del acuerdo, el taxista nos lleva primero a dejar nuestras cosas en el alojamiento (una opción muy recomendable si vais a Siem Reap), después a comprar la entrada de los templos (entrada de tres días, 62$ por persona, pero permite acceder de manera extra esa misma tarde) y después a ver el atardecer desde el templo de Phong Bakheng. Es bueno ver este templo el primero, ya que quizás es el menos llamativo de todos. De vuelta en Siem Reap, cenamos en un puesto del mercado nocturno por 13$.

