2 de agosto

La única forma de hacer turismo en Koh Tao si decides no alquilar motocicletas (no me sentía suficientemente seguro circulando por la izquierda y con mis hijas de paquete) es tirar de alguno de los nada económicos servicios de taxi. Para ir a Chalok Baan Kao y hacer el sendero de la costa, nos cuesta 350 bats (ida y recogida).

Chalok es una pequeña bahía muy tranquila, nada que ver con la efervescencia de Sairee. Andando por la costa llegamos hasta la siguiente playa, en principio pensábamos que era June Juea Beach, pero después no nos quedó tan claro. Según otros blogs que consultamos, se podía continuar por la costa hasta SaiNuan Beach, pero a nosotros nos resultó imposible localizar el camino, así que vamos andando por la carretera (no muy recomendable por el calor).

Sai Nuan Beach en realidad no es una playa sino dos, en la primera hay algún chiringuito de comida y bebida y a la segunda se accede siguiendo el camino de la costa y cruzando unas rocas. Nosotros no llegamos a alcanzar la segunda, pero el final de la primera no invitaba demasiado a nada, el suelo era de restos de coral (muy molesto si no llevas escarpines) y además encontramos muchos restos de cristales rotos. Había mucho chiringuito abandonado y en general se transmitía una imagen algo decadente. El paraíso no parecía tal. Comimos en el chiringuito de la playa, la amabilidad Thai de la que todo el mundo habla se había marchado ya de Koh Tao, no sólo por la camarera que nos atendió, también por la lavandería donde dejamos la ropa (50 bats/kilo).

Por la tarde nos damos un paseo por Sairee, la playa es muy larga, y la zona donde estamos nosotros (la
más alejada del muelle) es especialmente agradable y tranquila. A medida que te vas acercando, aparecen los chiringuitos más playeros, con música techno y comida. Por el interior, están los puestos de ropa, aunque los precios no son los de tierra firme, y en alguno de ellos se pueden ver etiquetas de Shein.