Viajamos a Tailandia haciendo escala en Estambul. El vuelo sale desde Valencia. Entre las diferentes opciones de aparcamiento que hay en el aeropuerto, escojo la del parking de larga estancia de AENA, básicamente porque me permite acceder andando a la terminal, sin depender de un transfer.
Volamos con la Turkish Airlines, todo muy bien, catering en el avión -con cerveza 😉- y cada asiento con su propia Tablet para reproducción de contenido multimedia. Llegamos al nuevo aeropuerto de Estambul, que está situado a 50 kilómetros de la ciudad. El precio de un taxi no baja de los 30€ (unas 1000 liras turcas). En Estambul nos alojamos en el Hotel Armada Istanbul, la única opción céntrica que ofrecía la Turkish dentro de su paquete Stopover. Aún así, el hotel está muy bien y el servicio es muy bueno. Cenamos en un restaurante cercano (Turgut Kebab). A pesar del turismo, en muchos de ellos no ofrecen cerveza.
